Carta en el basurero que jamás será leída por quien debe recibirla.
El llanto del cielo cae
sobre mí y la verdad es que no me importa. Supongo que ya va una semana desde
que empecé a caminar sola, buscando las respuestas que tanto necesito en la
gente de la calle, en los autobuses, los semáforos, las aceras y hasta en el
sudor de mis manos. Mi mirada de odio hace que la gente se aparte al verme y
ojalá supieran lo mucho que disfruto su reacción, doy un paso más y un trozo de
papel seco debajo de un basurero me seduce dulcemente. Había varios garabatos
en él, y alguno de ellos estaban chorreados como marcas de delineador justo después
de llorar…
«Cariño, hoy escribí esta carta y no sé si llegue a ti. La verdad
tampoco lo hice con esa intención, me daría mucha vergüenza que leyeras lo que
se supone que es una declaración de amor que a medida que pasen los minutos y
la inspiración me arrope, no sé en qué se termine convirtiendo. Jamás quise
herirte, siempre quise ser tu calma y refugio pero me ha quedado muy claro que
no crees en mis palabras y por eso no me atreví a expresarlo. Resulta que han
pasado horas, minutos, segundos, días y yo aún no te he dejado de querer. A
veces, en la oscuridad de mi habitación me regresan las proyecciones de
nosotros haciendo uso de nuestra droga secreta, esa que nadie descubrió. Estoy
pasando por el síndrome de abstinencia desde que te fuiste y la verdad es que
sí, es doloroso… Todo adicto necesita de lo que le causa daño para poder
sentirse mejor, pero este no es tu caso, cariño. Tú necesitas alejarte de todo,
y ahora es que puedo entenderlo. Pero lo que no entiendo y me causa conmoción
es el hecho de que yo te entiendo muy bien, pero tú no me entiendes a mí. Me
sigo cuestionando si me quieres, y sí, yo no he dejado de hacerlo a pesar de
las mil razones que tengo para no hacerlo más. Me estoy apuñalando el alma yo
misma, y admito mi culpa. Anoche, un fantasma me quiso dar a entender de que yo
solo quise la forma en como tú me hiciste descubrirme, en la que me hiciste
sentir que si podía seguir sintiendo, pero mientras él me hablaba observaba mis
fotografías en el celular, encontré una tuya, lo golpee, se la mostré y le
pregunte: “¿Quién no puede querer a una hermosura como esta? ¿Eres imbécil?” me
obsequió un cigarrillo, me admitió que era imposible no quererte pero que tenía
que dejar de hacerlo porque tardarías mucho en darte cuenta de que podías hacer
lo mismo conmigo, y para ese entonces ya tendría una especie de vida nueva. Mi
amor, quiero abrazarte, cantarte, sentirte… Soñarte nuevamente y despertar
feliz, pero ya no puedo. Confieso que cada vez que te sueño, mi humor es una
especie de agridulce que se me deshace en la boca y me la deja hecha agua. Está
carta jamás llegará a ti, así como yo tampoco lo haré pero sé que te llama la
atención que siga haciendo estás tonterías… Cariño, imagíname. Yo siempre te
imagino y te hablo a pesar de que no estés, ya la gente dice que me estoy
volviendo loca pero es parte del síndrome de abstinencia, ya conoces como fue
mi adicción y por alguna razón, presiento que terminaré en situación de calle
con las pocas esperanzas, sentimientos y pastillas de inspiración que me
quedan. Otra cosa cariño, me corté el cabello. Ahora sí que he perdido mi
fuerza, hasta la dignidad y la vergüenza. No hay nadie a quien le hable de ti,
dicen que eres producto de mi imaginación y hasta yo empiezo a creerlo… Oh
cariño, estoy volteando las tablas. Te estoy queriendo y te escribo para hacértelo
saber, pero sé que esto jamás llegará a tu alcance, a tus manos, a tus ojos.
Hasta luego, y digo hasta luego porque esperaré por ti aunque me salgan raíces,
o llegue un nuevo amor que jamás te reemplazará»
Mis lágrimas cayeron en el papel, mi
reproductor me jugó sucio y puso a sonar todas las canciones que me recordaron
a mi cariño, cerré los ojos y la vi, lanzándome un beso mientras tomaba las
manos de su nuevo amor. «Oh, mi cariño…
No me diste oportunidad, no esperaste por mí» pensé. Me sequé las estelas húmedas de mis pómulos, abrí los ojos
y grité “¡Te extraño, coño!” y me fui caminando, esperando algún mensaje de su
existencia que al igual que esa carta ajena dirigida a alguien muy parecido a lo que extraño, tampoco llegará para mí.
A veces te veo y doy mil volteretas, a veces me encierro tras puertas abiertas.
A veces soy tuya, a veces del viento.
me he enamorado ...
ResponderEliminar...tus palabras me transportaron a un mundo paralelo, sin importar la distancia lucha por el amor, porque el nunca luchara por ti, si lo sientes lo vale <3
ResponderEliminarHOLA CLAUDIA QUIERO QUE ME EMPREÑES CON TUS PALABRAS, QUE ME HAGAS EL ORAL MIENTRAS ESCRIBES. YO LUCHO POR TI Y TU POR MI Y JUNTOS POR EL ORAL, EMPREÑAME DALE DURO HÁZMELO RICO. TE AMO XOXOX EMPREÑAME
ResponderEliminarQue precioso tienes demasiado talento
ResponderEliminar