Te vas.

Ríos carmesí
como las mejillas de un niño
recibiendo un obsequio
totalmente inesperado

Manos suaves
igual a la sensación que deja
un gato al frotarse
contra mis piernas

Humeante
como aquel café sin azúcar
que me dispuse a compartir contigo
en esos días de granizo

Extrañamente
Dulcemente
Amablemente
Así te quiero

Descubrí que no soy yo
y que tu alma me tiene unas cuerdas
atadas al corazón
De esa manera me domina

Sinfonías de un piano roto
Sonidos de gotas abrazando el suelo
Rosas blancas que se desvisten
Así percibo tus palabras

Caricias de una mano fría
Besos de unos labios agrietados
Un trago de alcohol sin temperatura
Esa es la sensación que me da tu distancia.

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