Lo que si y lo que no.
No tengo:
esos ojos de perro azul
ni el color de los girasoles,
mucho menos su brillo
pero si el sentido de la fidelidad por (mas irónico que sea),
ni un caminar pausado
la paciencia para respirar de manera correcta
el buen hábito de dar los buenos días porque así lo sienta,
aunque el día esté bonito, no lo voy a notar.
La cortesía para fingir que algo me agrada
la modestia para darle la razón a quien no la tiene
ese no se qué que, que se yo que siento que necesitas
ni el espacio en tu vida y en tu alma que realmente estoy buscando.
Tampoco tengo la paciencia para esperar decirme lo que quiero oír (o leer),
ni la gallardía como para dejarte pasar como una noche de sabanas sucias (como debería)
ante esta historia que es solo mía.
Me falta la gracia para endulzarte el café, siempre le pongo o mas de la cuenta o
sencillamente no le coloco la cuenta justa,
la sencillez para decirte que te quiero
ni el filtro para demostrar mis ganas por ti
canciones feas para dedicarte
poemas en los que no me vengas a la cabeza
la certeza de lo que soy y hago contigo, y tu mente
y menos tengo las ganas de desconocer esta información
no tengo el dormir tierno
de hecho, al caer soy como un yunque.
Mi sueño pasea en seda cuando eres tu quien me acurruca,
pero es bastante amargo el saber que no eres consciente de ello,
¿Y ves? ¡Tampoco tengo la habilidad de fingir demencia al respecto!
Tampoco tengo mis sentimientos en orden, o bueno, si.
Pero los tienes en una caja, que se pasea por sabrá tu gato en que espacio de la habitación,
agarrando polvo y mis inquietudes varias.
Dificulto tener fuerza para quererte menos,
o para alejarte mas...
Tengo:
el sueño partido
el alma en pena
la boca seca, las manos ásperas y los zapatos esperando mojarse con la lluvia
atardeceres que me recuerdan a ti
amaneceres que parecen atardeceres
recuerdos borrosos
besos metálicos
orgasmos muteados,
luces en la pared de mi cuarto
música que se mezcla con mis caderas
tus ojos, en la distancia
mirando cabello y pieles que no me pertenecen
ganas de dejar correr las lágrimas
la pena de que sean por ti
las ganas de darte una despedida, una grande
y que esta vez sea del todo cierta.
Que te vayas tu por esa puerta...
que me vaya yo de esta vida.
esos ojos de perro azul
ni el color de los girasoles,
mucho menos su brillo
pero si el sentido de la fidelidad por (mas irónico que sea),
ni un caminar pausado
la paciencia para respirar de manera correcta
el buen hábito de dar los buenos días porque así lo sienta,
aunque el día esté bonito, no lo voy a notar.
La cortesía para fingir que algo me agrada
la modestia para darle la razón a quien no la tiene
ese no se qué que, que se yo que siento que necesitas
ni el espacio en tu vida y en tu alma que realmente estoy buscando.
Tampoco tengo la paciencia para esperar decirme lo que quiero oír (o leer),
ni la gallardía como para dejarte pasar como una noche de sabanas sucias (como debería)
ante esta historia que es solo mía.
Me falta la gracia para endulzarte el café, siempre le pongo o mas de la cuenta o
sencillamente no le coloco la cuenta justa,
la sencillez para decirte que te quiero
ni el filtro para demostrar mis ganas por ti
canciones feas para dedicarte
poemas en los que no me vengas a la cabeza
la certeza de lo que soy y hago contigo, y tu mente
y menos tengo las ganas de desconocer esta información
no tengo el dormir tierno
de hecho, al caer soy como un yunque.
Mi sueño pasea en seda cuando eres tu quien me acurruca,
pero es bastante amargo el saber que no eres consciente de ello,
¿Y ves? ¡Tampoco tengo la habilidad de fingir demencia al respecto!
Tampoco tengo mis sentimientos en orden, o bueno, si.
Pero los tienes en una caja, que se pasea por sabrá tu gato en que espacio de la habitación,
agarrando polvo y mis inquietudes varias.
Dificulto tener fuerza para quererte menos,
o para alejarte mas...
Tengo:
el sueño partido
el alma en pena
la boca seca, las manos ásperas y los zapatos esperando mojarse con la lluvia
atardeceres que me recuerdan a ti
amaneceres que parecen atardeceres
recuerdos borrosos
besos metálicos
orgasmos muteados,
luces en la pared de mi cuarto
música que se mezcla con mis caderas
tus ojos, en la distancia
mirando cabello y pieles que no me pertenecen
ganas de dejar correr las lágrimas
la pena de que sean por ti
las ganas de darte una despedida, una grande
y que esta vez sea del todo cierta.
Que te vayas tu por esa puerta...
que me vaya yo de esta vida.
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