Dentro y fuera de la tormenta

El sonido de la música con la que logré conciliar el sueño fue el despertador infalible de hoy. Frío, soledad. ¿Cual es la solución para eso? Café. Desayuno para una sola persona, mientras deseaba que la orden fuera tipo "mesa para dos". Ahí estaba yo, en panties y sweater que parece un vestido, caminando en calcetines por toda la casa. El atuendo perfecto para modelar ante ti. Quien se embelesa al verme fuera de tarimas, siendo mas sentimiento que talento. Tengo a toda la casa extrañando cada parte de ti, pensé que eran ideas mías. Pensé que era solo yo, ansiosa de tenerte cerca nuevamente. Jugueteando por ahí con mis mascotas, buscando la manera de ayudarme en la cocina cuando sabes que posiblemente no te dejaría hacer nada porque, consentirte es mi divisa. 

Ayer, mientras tomaba el camino a casa disfruté de una lluvia torrencial que me permitió imaginar como sería tu cara de felicidad durante el trayecto a casa. Te imaginé tarareando canciones favoritas, disfrutando del frío y el desastre alrededor, la gente vuelta loca por unas gotas de agua cayendo del cielo. Después del chaparrón, el cielo se despejó vistiéndose de violetas, rosas y naranjas. Ya sabes, eso con lo que tanto te comparo. Eso que me gusta ver para recordarme que estar vivo puede ser una bendición, solo a veces. Y me di cuenta de que probablemente te estoy viendo en todos lados, o que posiblemente esté buscándote porque te extraño. Que te extraño a cada instante. Incluso minutos antes de que decidieras marcharte, estaba extrañándote. Te he soñado con frecuencia en las ultimas horas, en los últimos días y de verdad que estoy impresionada. Tengo miedo. Le tengo pánico a esta tormenta que bautizaron con otro nombre pero que se parece demasiado a ti. 

Los vientos fuertes suenan a los "te quiero" que pregonas, a la manera en como gimes mientras recitas poesía. A la explicación del por qué me quieres cerca de ti, suenan a la ternura con la que me llamas "preciosa" para calmarme. Suenan a tu canto, que no es experto pero es dulce y me enternece. La lluvia mojando todo me recuerda lo que puedes llegar a hacer con mi morbo. A mis sabanas. A mis manos. A mi cuello. A ti sudando, chocando frentes y respirando con dificultad. Y ni hablar de lo que hace el frío en este momento... ni hablar de ello. Ansiedad es lo que estoy padeciendo, a grandes escalas. ¿Estás sintiendo la tormenta también? Es gracioso pensar que la naturaleza me está regalando esto por mi cumpleaños. No se si es para recordarme que tu y yo somos un desastre natural o es una gran casualidad de la vida. 

Tengo una sola opción ante esto: 
Sentarme a leer poesía, específicamente la que me recitaste, y buscar entre lineas el sonido de tu voz. 
Sorprenderme con lo fuerte que estoy preparando el café. Y quedarme con las ganas de sorprenderte con ello. 
Hacer empanadas para mi sola. Porque no me atrevo a compartir este placer con otra persona. 
Ocupar el tiempo siendo demasiado tuya como para estar con alguien mas. 
Dormir bajo las luces que alumbraron nuestras culpas y descansar entre ellas. 
Cantarle a las cuatro paredes que fueron también tu público satisfecho 

y extrañarte, con la misma intensidad de nuestros besos.

Te amo. Con cada punto en la que termina esta frase en cualquier idioma. 

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