UNTITLED

¡Vaya! No pensé pasar por acá. Se me había olvidado el espacio seguro donde plasmar lo que siento en teclas me libera un poco. Pero es que han pasado tantas cosas que mi vida parece una película, y quien la está dirigiendo disfruta demasiado del melodrama. Me temo que he llorado tanto que ya no me salen lágrimas, supongo que por eso el don de escribir es el único que puedo reconocer. Cuando las lágrimas ya no traducen lo que sientes, es hora de lo que pongas en papel por tus propias manos. Ha sido poco tiempo para muchos, una eternidad para mi en la cual he estado drogada por un querer abastecer mi necesidad de productividad y he abandonado mis emociones, mis sentimientos y lo que realmente quiero. Antes escribía demasiado buscando la atención de las demás personas, y en parte tiene sentido porque ser artista amerita de una necesidad de reconocimiento por el tiempo que te tomas en conceptualizar algo para que otro conecte, pero al mismo tiempo es mucho lo que te quitas para darle a los demás... y terminas pensando que es normal, cuando no lo es. 

Hay días en los que me levanto y siento que me estoy volviendo loca, hay otros en donde escucho lo que hago con toda mi determinación y me suena a éxito asegurado. Algunos otros días siento que no valgo nada y esta sensación se puede prolongar por meses y termino convirtiéndome en mi peor enemiga. Hay cosas de las que me cuesta hablar, otras de las que odio hablar pero salen solas y hay cosas de las que jamás podré hablar. Muchos conceptos han cambiado, costumbres nuevas he adoptado y al final, no romantizo tanto la muerte como antes; sin embargo no entiendo como hay días en lo que realmente creo que si no estuviera, estaría mejor todo. A medida que voy leyendo y me voy nutriendo para entenderme, mas me duele todo lo que por mi cabeza pasa. He escuchado en demasiadas canciones eso de que los tontos son mas felices y la verdad es que creo que es totalmente cierto. Mientras mas aprendes, para comprendes y mientras mas comprendes, mas empatizas. Empatizar es un arma de doble filo, puede traerte la felicidad de ayudar al otro a no sentirse solo. También puede meterte en una cárcel mental de apego emocional de la cual salir amerita de un juicio tras juicio. Algunos años atrás capaz habría recurrido al cigarrillo, una que otra pastilla para poder sedar lo que me estaba atormentando, hoy en día me toca enfrentarme a una guerra en la cual no quise participar. Supongo que un día a la vez. 


Comentarios

Entradas populares