Creo que no podrías juzgarme por tener la mente como la suela de un zapato. En cierta forma, te hago responsable de las vacaciones que se toma mi pudor cuando te siento alrededor. ¿Alguna vez se te ha ocurrido meter la mano en la miel? Toma un tarro de miel y juguetea con la punta de los dedos así tal cual como podría hacerlo yo cuando de provocarte se trata. En fin, la punta de los dedos y juega con la miel; exactamente asi se puede comparar la experiencia de sentirte.


¡Y vaya bajón de azúcar que cargo! Entonces tienes este juego sucio de dejarme con las ganas... Como quieras. Trae un bañador para que nades en mi entrepierna, no puede ser posible que el hecho de pensar en ti mirándome genere una tensión eléctrica entre mi cerebro y el coño. Ya sacarás tus propias conclusiones del poder que tienes sobre mi. 

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