Me inspiras de una manera distinta... Tu le das significados nuevos a cosas y a las palabras que creía entender.
Te haría una lista, pero no ese es el motivo por el que escribo.
Es por algo que me preguntaste y que si bien no te sé explicar, haré mi mejor esfuerzo.
Te anhelo.
Así, tal cual se lee, tal cual se siente, letra por letra.
Es una palabra algo fuerte, eso lo sé ahora. Puedo extrañar tomarte la mano, querer tomarte la mano y anhelar tomarte la mano y si bien son cosas que se parecen, no son lo mismo y sobre todo, no se sienten igual.
Una cosa es extrañar, que bien sabes para mi no tiene nada que ver con el tiempo que tenga sin verte, si no con el querer que estés allí.
Y ahí va el querer...
Pero anhelar, por ejemplo, tomar tu mano, o respirarte cerca, o besarte, es algo distinto.
Es un deseo abrumador pero tiene que ver más con el hecho de querer, amar y desear que con el hecho carnal. Es más un deseo del alma que un deseo de la carne.
Por eso sé que estoy jodida, porque te anhelo. Es mi alma queriendo que me vaya a buscarte, pidiéndome que lo haga, deseando hacerlo y dejando esa sensación de anhelo en mi pecho que no se va con nada.
Por ende, no tienes idea de lo que daríamos yo y mi alma por poder al menos tomarte de la mano, o abrazarte o besarte. Dejar el ego y el orgullo a un lado para fundirme en tus brazos.
Pero para que conste, hasta mis demonios extrañan a los tuyos.

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