El frío y yo no somos tan amigos y es gracioso porque en Venezuela fantaseaba muchisimo con el hecho de poder estar en un lugar donde el invierno sea sinónimo de ambiente a lo Forks, donde los días lluviosos serían como en las películas y estaría en sweater todo el día. Todo eso lo pensaba mientras escuchaba indie y ahora ni eso hago, todo ha cambiado mucho últimamente. A veces me veo caminando por las calles de Barcelona y me siento como si estuviera fingiendo tener un sueño, luchar por ello, tener amigos, como si no me mereciera nada de lo bueno que me pasa porque tengo que reconocer que poder tener la libertad de caminar en un lugar que jamás pensé visitar es algo bueno. En mi vida han pasado tan pocas cosas buenas que a las que me pasan, les agarro anhelo y recuerdo rápido. Hace unos meses alguien me preguntó si me auto consideraba pasional y me reí con mucha timidez al tener que reconocer que todas esas horas leyendo poesía porque no había nada mejor que hacer y toda esa música cursi con la que crecí por supuesto que han hecho sus estragos. Soy un desastre lleno de nostalgia y melancolía que siente las cosas muy a fondo y muchas veces intento ir de lista, sin embargo hay momentos como estos en donde me toca reconocer que hay gente mucho mas lista que yo y que saben sobreponer la inteligencia por encima de los sentimientos y eso es algo que todavía no he aprendido.
Hoy a alguien se le ocurrió la grandiosa idea de aparecer con un perfume que tengo rato extrañando y tengo todo el día pensando en la persona que me hizo extrañar algo tan común como un producto hecho por Victoria's Secret. Y por lo consiguiente extrañar a la persona, porque mi cerebro funciona de maneras maravillosas algunas veces y otras simplemente es mi peor enemigo. Y en efecto, mi peor enemigo soy yo. Sometiéndome a mi misma a la infelicidad con el miedo de tomar riesgos. En estas cosas también pienso cuando voy caminando por la calle, escuchando música que logre distraerme para no pensar en las canciones que he estado componiendo sobre un amor que no podré tener, regañándome a mi misma por escoger musas transitorias y al mismo tiempo por no tener coraje de pararlo todo y hacer las preguntas que tanto me han costado formular. Me siento como una idiota cuando asumo lo enamorada que quedé con alguien con quien solo compartí cuatro tardes, tres noches y muchas madrugadas acompañándonos en el pesar de estar en un entorno que no nos inspira para mejorar, o al menos hablo de mi caso. Soy una cobarde y este mundo no es un mundo creado para cobardes, el amor tampoco. Espero que un futuro mis grandes amores escuchen mis temas y me recuerden como la pasional a la que inspiraron para crear arte y finalmente convertirme en musa. Otra de las cosas en las que pienso cuando voy caminando por la calle es que si quizás me convertí en una especie de archivo al que le hicieron click encima del "delete" y en caso de que así sea, simplemente desaparecer hasta de la papelera de reciclajee es mi mayor deseo. Al final de todo, no soy tan especial. Entendí que en este mundo nos hemos convertido en archivos, somos totalmente desechables para los que solo piensan en consumir. Hay mucho dolor detrás de estas palabras, porque al final esto es la consecuencia de no querer alimentar mi ego y dejarme llevar por lo bonito que es toparse con alguien y que te devuelva la ilusión y la sorpresa. Es gracioso para mi pensar que el único que me entendería sería Simón Diaz y le digo la porque al final para escribir "cuando el amor llega así de esta manera..." tuvo que haberlo vivido. Solo escribes y te inspiras de lo que realmente te hace vivir.
Es mi intensidad está relacionar la música con todo, es lo mas sagrado para mi. Todo lo que relaciono a la música tiene que ver con lo mágico y bonito que a veces puede ser sentir. He pasado demasiado tiempo de mi vida tratando de no sentir para a estas alturas fingir que no me duele no poder estar con quien me gustaría despertar por las mañanas y muy en el fondo saber que las mañanas compartidas no están en su To Do List y tampoco estoy incluida yo.
Evitar escribir para que mis palabras no sean mi sentencia es un ejercicio poco práctico. O se convierten en canciones o en microcuentos un tanto suicidas. Ser real es una virtud de la que pocos disfrutan.
Comentarios
Publicar un comentario